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TENDENCIA E INFLUENCIA

Estos factores señalados, son también los que han ejercido fuerte influencia sobre nuestro continente. Han conseguido neutralizar la amenaza considerada principal (entre el Este y el Oeste), pero al mismo tiempo, han liberado otras, como los conflictos étnicos/religiosos, que se basan en el terrorismo internacional como instrumento de fuerza, con métodos tan irracionales e inmisericordes, poniendo en peligro a toda la humanidad mediante el empleo de armas químico-bacteriológicas (Terrorismo Biológico) y otras amenazas que no se dibujan con nitidez, aumentando la incertidumbre, campo natural de lo estratégico.

El proceso de aceleración en la dinámica internacional que comenzó con la caída del Muro de Berlín tuvo consecuencias dramáticas en el ámbito de las relaciones estratégicas. Toda la lógica previsible de la era de la disuasión del terror se desplomé, sumiendo a los analistas y planificadores en una incertidumbre que desactualizó los esquemas de análisis basados en los conflictos de los últimos cincuenta años.


Concomitantemente con lo anterior, la gran mayoría de los países se vio obligada a repensar sus estructuras de seguridad y defensa. En este caso a la incertidumbre del mundo en redefinición y a la precariedad de los esquemas interpretativos, vino a agregarse un tercer fenómeno: las sociedades nacionales, haciendo realidad aquello de que el Muro había caído para los dos lados, comenzaron a reclamar los dividendos de la paz, exigiendo a los gobiernos una reducción en los gastos de seguridad y provocando una onda expansiva de reformas militares en los países centrales que se extendió luego a la periferia.

A partir de esta conjunción de factores se desarrollaron distintos procesos de reformas en la estructura de seguridad y defensa, que si bien pueden responder a algunos patrones generales, estuvieron y continúan muy condicionados por las peculiaridades tanto regionales como nacionales.

Este mismo impacto ha sacudido a nuestro país. Existe quizás una especie de confusión y escepticismo en el tratamiento de los temas de Seguridad y Defensa. Pareciera que a algunos sectores de la sociedad les resulta difícil comprender la importancia de la Defensa como función primordial del Estado y obligación común de todo ciudadano.

Por fortuna, existen otros sectores que si lo entienden, estudian y planifican, y fruto de esos esfuerzos es que se disponen de los delineamientos básicos para encarar de manera sistematizada las cuestiones atinentes a dichas funciones.

Con estas advertencias corresponde afirmar que la defensa es un derecho inalienable de la Nación y una obligación primaria del Estado. Es una acción destinada a la conservación de los valores esenciales de la sociedad, sean ellos físicos o morales.

Una sociedad política sin defensa es como un organismo sin capacidad inmunológica, y está condenada a desaparecer como tal.
 

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